copenhagen is harmony

2005
published in La Naval magazine nr 29
Cartagena. Murcia

© Cristina Gómez García

“Zora tiene la propiedad de permanecer en la memoria punto por punto, en la sucesión de calles y de las casas a lo largo de las calles, y de las puertas y de las ventanas en las casas, aunque sin mostrar en ellas hermosuras o rarezas particulares.. ..Su secreto es la forma en que la vista corre por figuras que se suceden como en una partitura musical donde no se puede cambiar o desplazar ninguna nota.. ..Esta ciudad que no se borra de la mente es como un armazón o una retícula en cuyas casillas cada uno puede disponer las cosas que quiere recordar.. ..Entre cada noción y cada punto del itinerario podrá establecer un nexo de afinidad o de contraste que sirva de llamada instantánea a la memoria..” (“Las ciudades y la memoria 4” Las ciudades Invisibles, Italo Calvino)

La armonía que Copenhague irradia, la describe bien Marco Polo al emperador Kublai Kan cuando le habla de la ciudad de Zora. Recorremos sus estrechas y acogedoras calles, y llegamos a sus grandes avenidas con cruces urbanos donde vías peatonales, de tráfico, canales e incluso parques confluyen. Nos sorprende gratamente la ciudad. Los distintos estilos o épocas se adivinan entre los orígenes de sus edificaciones, pero aún así, hay algo en común que los hace parecer similares. Es como si existiera un hilo oculto, como si alguien hubiera estado velando por la imagen de esta ciudad. Como si desde un principio hubiera estado pensada para ser como es. De vez en cuando nos fijamos en un edificio de acero y cristal que sobresale del conjunto pero que todavía está muy lejos de romper la armonía. Quizás sea porque tiene muchos aspectos en común con el resto de las edificaciones mas tradicionales. Aunque no sea de ladrillo, está construido con materiales tan perfectamente entendidos como los tradicionales.

“..No esta hecha de esto la ciudad, sino de relaciones entre las medidas de su espacio y los acontecimientos de su pasado..
..Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de la mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de banderas..”  (“Las ciudades y la memoria 3” Las ciudades InvisiblesItalo Calvino)

Pero Copenhague es solo el espejo urbano del paisaje de Dinamarca y su arquitectura. Y entre líneas habrá que buscar aquello que hace que la arquitectura de este país merezca un capítulo aparte. No será un estilo sino algo mucho más profundo y consistente. Observando Dinamarca podremos ver como un país puede aprender de si mismo y de su tradición a la vez que abre los ojos a las nuevas tendencias y a la modernidad.